Los diez consejos para la serenidad
que proponía el “Papa Bueno”

"Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente este día, sin querer resolver de una sola vez el problema de mi vida."

"Sólo por hoy pondré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis modales, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, salvo a mí mismo."

"Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos."

"Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura; recordando que como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma."

"Sólo por hoy haré una buena acción sin decírselo a nadie."

"Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer; y si me sintiera ofendido procuraré que nadie lo sepa."

"Sólo por hoy seré feliz, en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en este mundo, sino también en el otro."

"Sólo por hoy haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión."

"Sólo por hoy creeré firmemente, aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.

"Sólo por hoy no tendré temores: De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad."

INTRODUCCIÓN Y FUNDAMENTACIÓN

El presente Plan Pastoral, es un documento para el desarrollo de la formación católico pedagógica, cuyo propósito fundamental es el de promover una vida pastoral activa dentro de todos los integrantes de las comunidades educativas, en función de la realidad, necesidades y criterios que dan forma al Proyecto Educativo Institucional; por lo tanto, a partir de diagnósticos, se formulan objetivos, metas, programas y proyectos concretos y viables de realizar.

Por medio del trabajo pastoral se busca desarrollar en los miembros de todas nuestras comunidades, los valores de la Iglesia Católica y unirlos a las acciones educativas, basados en fundamentos tales como el amor, el compromiso y la comunidad.

No está de más recordar que “pastoral” es todo proceso que en la triple dimensión de “enseñar, santificar y regir al pueblo de Dios” lo lleva a acoger el mandato de Cristo: “Conviértanse y crean en el Evangelio” (Mc 1,15). Dada esa dimensión de “enseñar”, la Iglesia ejerce la misión pastoral, en modo particular, fundando y manteniendo instituciones de educación. La misión pastoral en los Colegios y Escuelas consiste en promover en la comunidad educativa −alumnos, docentes, personal auxiliar y administrativo y apoderados− los valores del Evangelio, propiciar el encuentro de la persona con Jesucristo, acompañarla en su crecimiento y prepararla para insertarse en la sociedad y contribuir a su transformación como personas solidarias, movidas por el amor cristiano. Así es como lo expone nuestro Proyecto Institucional, cuando nos preguntamos cómo nos proyectamos en nuestra Institución.

Es por esta razón que el proceso de elaboración de este Proyecto de Pastoral surge ante la necesidad de congregar en un mismo espíritu las acciones pastorales que realizan todos los Colegios de la Fundación Juan XXIII.

Por ello, en primera instancia, se vio la necesidad de contar con un marco referencial específico, y una organización clara que respondiera a las necesidades concretas de nuestros colegios, basados en el Evangelio de Jesucristo, en el magisterio de la Iglesia, y las enseñanzas de nuestro Patrono San Juan XXIII.

En este Proyecto, hemos considerado oportuno recoger algunas orientaciones del documento de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe de Aparecida sobre educación (DA). Allí se nos hace un ferviente llamado a evitar el “divorcio pedagógico entre lo académico y lo pastoral” en el que las escuelas de hoy han caído, al ir dejando de lado la esencia de la pastoral escolar para centrarse en un reduccionismo antropológico, al concebir la educación preponderantemente en función de la producción, la competitividad y el mercado” (DA 330), donde todo debe ser medido, cuantificado y catalogado, que es lo que las reformas educativas, no solo de Chile, sino del Continente, han propiciado en estas últimas décadas, impulsadas por una adaptación distorsionada de las nuevas exigencias que ha creado el cambio global. Esto, con frecuencia propicia una inclusión de factores contrarios a la vida, a la familia y a una sana sexualidad. De esta forma no se despliegan los mejores valores de los jóvenes ni su espíritu religioso; tampoco les enseñan los mejores caminos para superar la violencia y acercarse a la felicidad, ni les ayuda a llevar una vida sobria y adquirir aquellas actitudes, virtudes y costumbres que harán estable el hogar que funden desde su proyecto de vida, que la escuela tiene el deber de orientar” (DA 328).

El proyecto de vida de cada joven lo debemos trabajar directamente con nuestros estudiantes, apoyados en la acción integradora de la Pastoral tanto en el currículo como en el sello de cada colegio fortaleciendo la estrecha colaboración con los padres de familia y pensando en una educación de calidad a la que tienen derecho, sin distinción, todos los estudiantes.  Nuestras escuelas están llamadas a “transformarse, ante todo, en un lugar privilegiado de formación y promoción integral, mediante la asimilación sistemática y crítica de la cultura, cosa que logra mediante un encuentro vivo y vital con el patrimonio cultural. Esto supone que tal encuentro se realice en la escuela en forma de elaboración, es decir, confrontando e insertando los valores perennes en el contexto actual. En realidad, la cultura para ser educativa debe insertarse en los problemas del tiempo en el que se desarrolla la vida del joven. De esta manera las distintas disciplinas han de presentar no sólo un saber por adquirir, sino también valores por asimilar, y verdades por descubrir (DA 329)… teniendo presente la dimensión ética y religiosa con el fin de activar el dinamismo espiritual -de nuestros estudiantes-  ayudándoles a alcanzar la libertad ética con el cuidado de no “asumir la actualidad como parámetro de los valores, corriendo así el peligro de responder a aspiraciones transitorias y superficiales, y de perder de vista las exigencias más profundas del mundo contemporáneo”. (E.C.30; DA 330).

Debemos subrayar que la Escuela Católica no es reduccionista, es amplia e integradora, su pastoral no se limita a lo sacramental, confundiéndose con una pastoral parroquial, imparte sí los sacramentos, prepara a sus jóvenes para ello, pero su función es extensiva y traspasa todo el accionar de una comunidad escolar. La escuela católica intenciona y promueve experiencias de encuentro con Jesucristo, participa en la misión evangelizadora de la Iglesia sostenida en el testimonio como educadores católicos. Por ello se compromete con una educación integral de la persona desde una cosmovisión católica, y tiene que construir comunión y crear una comunidad inclusiva, comprometida con la solidaridad y la transformación del mundo (Cfr. Vicaría para la Educación. Hacia un modelo de Escuela Católica. Págs. 9-13).

Acogemos el llamado de la Iglesia a participar de la misión evangelizadora como colegios católicos. Nuestros establecimientos no sólo transmiten conocimientos, sino que forman a sus estudiantes en una comprensión más profunda del hombre mismo, del mundo y de la sociedad que lo rodea, basándonos en el encuentro y la relación con Dios que sostiene y anima la vida.  

CREANDO UN NUEVO PROYECTO

Se comienza el proceso de elaboración de este Proyecto de Pastoral viendo la necesidad de dar lineamientos comunes en el accionar de la Pastoral, a todos nuestros colegios, en donde se viva la comunión en el Espíritu de todas nuestras unidades educativas. Para ello se tendrán presente los lineamientos pastorales del Magisterio de la Iglesia, de nuestra Diócesis de Santa María de los Ángeles y de la Iglesia en Chile y teniendo muy presente los distintos carismas que están presentes en la actualidad en los distintos colegios que forman parte de la Fundación Juan XXIII.

En este caminar, la primera tarea fue la de realizar un diagnóstico en todos los colegios con la participación de los colaboradores que forman parte de la Fundación; Directivos, Profesores, Asistentes de la Educación, Auxiliares y administrativos. Este trabajo dio como fruto establecer una Propuesta de una Pastoral que será el Fundamento que guiará el itinerario formativo a desarrollar durante el período que se decida, planteados para la ejecución del presente proyecto. Estas son las cuatro dimensiones propuestas: La Palabra (dimensión Profética) Kerigma; La Comunión (dimensión comunitaria) Koinonía; El Servicio a la caridad (la dimensión solidaria) Diaconía y La Liturgia (dimensión celebrativa) los Sacramentos.

Así, la Fundación Juan XXIII, en su calidad de ser católica, tiene el deber de anunciar El Evangelio de Jesucristo a todos los hombres y mujeres y de esta manera pretender acompañar a todos los integrantes de las comunidades educativas que son administradas por la Fundación, en su proceso de crecimiento en la fe, a través de experiencias significativas que logren el sentido en sus vidas.

La tarea de la Pastoral de la Fundación es formar, a sus estudiantes, familias y trabajadores, de manera integral y transversal en todo el currículum según la Visión y Misión de nuestro Proyecto Educativo Institucional; por ello promueve los siguientes Valores Institucionales: Verdad, Fortaleza, Solidaridad, Respeto y Responsabilidad. Estos valores son los que orientan nuestro quehacer, propiciando el diálogo con la sociedad y que facilite procesos de transformación social. La formación de Líderes Cristianos es parte de nuestros objetivos los cuales se incorporan en la misión evangelizadora y profética de la Iglesia.

Nuestro Proyecto de Pastoral se comprende desde el pleno sentido del Proyecto Educativo Institucional y como tal, se ha de plasmar esta aspiración de modo que se constituya en el alma de dicho proyecto en orden a lograr un itinerario formativo en los distintos aspectos que requiera la comunidad educativa que acoge el amor de Jesús y lo transmite al prójimo por medio de la acción educativa. En este sentido, para responder a nuestro Proyecto Educativo Institucional, los ejes estratégicos que deben estar presente en toda unidad educativa son: La Familia, El Alumno, El Educador.

A saber:

Potenciar y Promover el sentido de familia, fortaleciendo el vínculo Familia-Escuela para comprometerla con la identidad de colegio católico en el contexto social que está inserta.

Formar niños y jóvenes abiertos al encuentro con Cristo vivo a través de la participación en una comunidad con sentido Eclesial que celebre la fe y la vida, dando testimonio desde el servicio.

Generar el compromiso con la misión de la escuela católica y con el Proyecto Institucional, intentando siempre hacer de su trabajo un apoyo constructivo a la formación de los niños y a la creación del clima comunitario que propicia la Fundación Juan XXIII.

OBJETIVO GENERAL

La Fundación Juan XXIII pretende contribuir en el anuncio del mensaje de salvación de Jesucristo en la Eucaristía, que es camino de vida y de amor para todas las comunidades educativas; fortaleciendo la participación activa y efectiva de nuestros estudiantes, familias y colaboradores; impulsando nuestros Valores Institucionales y promover el crecimiento espiritual de cada integrante bajo el Amparo y Refugio de la Santísima Virgen María.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  • Propiciar instancias de evangelización a las familias de cada colegio con el fin de que puedan ser testimonio en cada uno de sus ambientes.
  • Potenciar las celebraciones litúrgicas con las familias y la comunidad de cada colegio.
  • Fortalecer el vínculo Familia-Escuela mediante acciones que nos motiven a vivir en fraternidad y comunidad.
  • Afianzar el espíritu de servicio permanente como parte de la identidad de colegio católico e impregnarlo a todas las familias de la comunidad.
  • Anunciar el Evangelio de Jesús a los estudiantes mediante experiencias de fe que lo dispongan al encuentro con Cristo vivo.
  • Celebrar el encuentro personal y comunitario de los estudiantes con Jesucristo, los sacramentos y la oración.
  • Generar conciencia en los estudiantes de lo que es el sentido de comunidad a través de encuentros fraternos.
  • Que los estudiantes sean testimonio de Jesucristo vivo a través del servicio en su comunidad y a los más necesitados.
  • Anunciar el Evangelio como fuente de vida, reflexionando la Palabra de Dios y comprometiéndose en el proyecto de Jesús.
  • Generar espacios de formación, oración y reflexión, que permita a todos los miembros de la comunidad educativa acrecentar la vivencia de la fe.
  • Generar conciencia en el educador que a través de los valores Institucionales y su actitud, favorecerá un clima de unión entre todos los integrantes de la comunidad.
  • Generar conciencia en el educador que a través de los valores Institucionales y su actitud, favorecerá un clima de unión entre todos los integrantes de la comunidad.
  • Anunciar el Evangelio como fuente de vida, reflexionando la Palabra de Dios y comprometiéndose con el proyecto de vida propuesto por Jesús.
  • Propiciar el encuentro personal y comunitario en las diferentes celebraciones litúrgicas y de espacios de oración.
  • Fortalecer el encuentro personal y comunitario a través de la celebración de la Palabra de Dios y de los encuentros de oración.
  • Potenciar el sello valórico de cada colegio y de la Institución, promoviendo las actividades solidarias o de servicio.

PROPUESTA PASTORAL

  • Fundamento Pastoral:

Este proyecto busca fortalecer la acción pastoral de los colegios de nuestra Institución. Es por ello que tomamos las orientaciones del Decreto Conciliar Gravisimum Educationis, que nos invita a pensar la tarea educativa como una misión pastoral universal, y llama a profundizar el deber de acompañar a todos los cristianos en su proceso de maduración en la vida de la fe.

Todos los cristianos, mediante el agua y el Espíritu, se han convertido en una criatura nueva y se llaman y son hijos de Dios, por ello tienen derecho a la educación cristiana. Esta no persigue sólo la madurez antes descrita de la persona humana, sino que busca que los bautizados, mientras se inician gradualmente en el conocimiento del misterio de salvación, sean cada vez más conscientes del don recibido de la fe; aprendan a adorar a Dios Padre en espíritu y verdad (cfr. Jn 4,23), sobre todo en la acción litúrgica; se dispongan a vivir según el hombre nuevo en justicia y santidad de la verdad (Cfr. Ef 4,22-24); lleguen así al hombre perfecto a la medida de la plenitud de Cristo (Cfr. Ef 4,13), y colaboren en el crecimiento del Cuerpo místico. Además, ellos mismos, conscientes de su vocación, deben acostumbrarse no solo a dar testimonio de su esperanza, (Cfr. 1Pe 3,15) sino también ayudar a la configuración cristiana del mundo, mediante la cual los valores naturales, asumidos en la consideración íntegra del hombre redimido por Cristo, contribuyen al bien de toda la sociedad (GEd. n°2).

Por lo anterior entendemos la Pastoral como la acción de la Iglesia católica mediante la cual cumple su misión, que no es otra que continuar la acción salvífica de Jesucristo. En este sentido, hemos querido sustentar nuestro proyecto de pastoral y su desarrollo en las cuatro Constituciones Dogmáticas del Concilio Vaticano II.  De acuerdo a ello, “las mediaciones permanentes y esenciales de la acción pastoral de toda comunidad cristiana son: la Palabra, la Comunión, el servicio de la Caridad y la Liturgia” (Presentación Orientaciones Pastorales 2012).

  • La Palabra. Dimensión profética (Kerigma):

La palabra Kerigma significa proclamar en voz alta; como un enviado.  Desde el inicio de la Iglesia, el anuncio de Jesucristo en su Palabra, de su Vida, Muerte y Resurrección, es el fundamento de la fe. Esto es el Kerigma o dimensión kerigmática de la Pastoral. Esta dimensión está referida a todo aquello que se hace para anunciar al Señor, para que sea conocido y asumido como camino, verdad y vida. La Iglesia, y por ende un colegio católico, asumen el mandato explícito del Señor de anunciar el Reino, de proclamar la Buena Nueva de Jesucristo. Como miembros de la Fundación Juan XXIII nuestro compromiso es anunciar la Buena Nueva de Jesucristo, en primer lugar, a nuestros alumnos, a sus familias; a los docentes y a todos los que forman parte de la Institución. También es nuestro deber participar del anuncio de la Palabra del Señor a todo el entorno social que rodea nuestros establecimientos. Así estaremos respondiendo al llamado de los Obispos en la Conferencia de Aparecida de que todo bautizado sea un discípulo misionero de Jesucristo. 

Esta dimensión kerigmática de la Escuela Católica se visibiliza por su necesidad inherente de intencionar experiencias de encuentro con Jesucristo a través de sus programas y actividades, y en consecuencia promover el testimonio comunitario del mensaje evangélico, de amor a Dios y al prójimo. Reconocer esta tarea, es reconocer su participación en la tarea evangelizadora de la Iglesia sostenida en el testimonio, principalmente de su actividad docente, prestando especial atención a la vocación del educador católico y de que la gestión este acorde a los criterios evangélicos (cfr, Hacia un modelo de escuela Católica, pág. 9-10).

  • La Comunión. Dimensión Comunitaria (Koinonía)

Responde al anhelo de hermandad y paz que debe caracterizar a todo cristiano. Una pastoral que se preocupa por la dimensión comunitaria, hace visible el proyecto del Reino de Dios pues, es en la fraternidad cristiana, donde se nos revela la paternidad de Dios y se crece en torno al Maestro que es Jesús. 

La Comunión o Koinonía es otro signo de la vida de la Iglesia. La vida comunitaria está llamada a ser una manifestación distintiva de los discípulos de Jesús, ya sea al interior de las propias comunidades, como en el conjunto de la sociedad. Movido por este espíritu fraternal, el colegio católico debe invitar a todos sus integrantes a vivir esta dimensión comunitaria. 

Debemos vivir esta dimensión plenamente en nuestros propios colegios y como red, siendo una comunidad, trabajando en conjunto con la parroquia y/o capilla del sector. Formamos parte de una Iglesia que es comunidad de creyentes y de una Escuela Católica que construye comunión y comunidad inclusiva, que vive inserta en una cultura con la que dialoga críticamente, orientada al reconocimiento de lo que nos une es el llamado a ser personas que viven en relación (Cfr, Hacia una modelo de Escuela Católica. Pág. 11-12).

  • El servicio a la caridad. La Dimensión solidaria. (Diaconía).

El carácter de la Diaconía (servicio, amor/caridad) propuesto por la Constitución Gaudium et Spes orienta en el conocimiento de los cambios globales que acontecen en la sociedad actual y desafía a evangelizar y responder las interrogantes del hombre y la mujer en cada momento de la historia.  La Iglesia no vive para sí misma, sino para servir al mundo. Lo que significa una actitud permanente de servicio (Diaconía) puesto que el Señor nos enseñó que la actitud samaritana es la prolongación del amor misericordioso de nuestro Padre Dios. Todo lo que hacemos y promovemos en servicio del ser humano, en especial de los sufrientes, postergados o excluidos, debe ser una manifestación natural de nuestro encuentro con Jesucristo. En consecuencia, todos los integrantes de una comunidad educativa de un colegio católico están llamados a poner en práctica las palabras de Jesucristo: “En esto conocerán todos que son mis discípulos, en el amor mutuo que se tengan” (Jn. 13, 35).

Esta dimensión pastoral es fundamental en la vida de nuestros colegios. La Iglesia nos pide estar al servicio de los hombres y mujeres, niños, niñas y jóvenes de nuestro tiempo, favoreciendo la promoción de la dignidad humana. El Papa Francisco ha pedido ir a las periferias espirituales y sociales, no podemos permanecer ajenos ni aislados a la realidad que hoy viven. La solidaridad y fraternidad con quienes más lo necesitan deben estar muy presentes en nuestro accionar, especialmente con quienes están más próximos. Nuestras escuelas deben estar comprometidas con la solidaridad y la transformación del mundo buscando formar cristianos con profundo compromiso social y ciudadano, buscando que los estudiantes participen, de acuerdo a su edad y desarrollo, de iniciativas sociales y de compromiso con la comunidad local (Cfr. Hacia un modelo de Escuela Católica. Pág. 13). 

  • La Liturgia. Dimensión celebrativa (los Sacramentos)

La Liturgia es la cumbre de la misión de la Iglesia y, al mismo tiempo, es la fuente de donde nace toda su fuerza. El Documento de Aparecida enfatiza que es en la Liturgia donde los discípulos “se encuentran con Jesucristo, y al vivirla, celebrando el misterio pascual, penetran más en el misterio del Reino y expresan de modo sacramental su vocación de discípulos misioneros”. La Eucaristía es el lugar privilegiado para vivir el encuentro personal y comunitario con el Señor vivo y resucitado, pues a través de sus diversas expresiones nos encontramos profundamente con el Señor en la riqueza de los signos que ÉL eligió para santificarnos y en aquellos con los que nosotros expresamos nuestros sentimientos hacia Él. 

Así como compartimos el anuncio de la Palabra en comunidad, también en nuestros colegios debemos promover la dimensión celebrativa. Es decir, que nuestras liturgias llamen al entusiasmo, sean alegres, participativas, que contagien a toda la comunidad escolar, y a los vecinos del sector, permeando la cultura escolar en todas sus dimensiones. De este modo estaremos propiciando el encuentro personal y comunitario con Jesucristo. Esta dimensión está en directa relación con la característica mencionada anteriormente, la escuela católica debe intencionar experiencias de encuentro con Jesucristo, quien es la expresión más completa y convincente de la realización del potencial humano (Cfr. Hacia un modelo de Escuela Católica. Pág.9).

PROTAGONISTAS DEL PROYECTO

Nuestro Proyecto de Pastoral está centrado en primer lugar en nuestros estudiantes y su formación integral, consecuentemente todos aquellos que formamos parte de este proceso formativo nos hacemos, al mismo tiempo, agentes y destinatarios del itinerario propuesto: Equipos directivos, Profesores, Asistentes de la Educación, Administrativos, Familias, Apoderados, en fin, TODOS los que conformamos la Fundación Juan XXIII, debemos esforzarnos por conocer y experimentar esta acción de Dios en la vida del hombre, dejarnos formar por esta experiencia y transmitirla de la mejor manera a nuestros estudiantes.

PLAN FORMATIVO

El desarrollo del Proyecto de Pastoral estará guiado por estosejes estratégicos” que responden a la Propuesta Pastoral como tal, para fortalecer en el proceso de los años que implica la ejecución del proyecto. Por cada eje estratégico se presentan objetivos específicos” de acuerdo a cada dimensión de la pastoral” con sus acciones, indicadores de logros y metas. Cada colegio perteneciente a la Fundación Juan XXIII deberá elaborar su plan de trabajo anual contemplando este marco general común, respondiendo a las singularidades de su realidad, ya sea carisma religioso o espiritualidad o sellos que sean propios, a su estructura organizativa y agentes pastorales.

Importante considerar que este Plan Formativo establece un itinerario de formación pastoral para tres o cuatros años, por tanto, cada indicador y meta se va desarrollando procesualmente cada año hasta alcanzar lo propuesto.

EVALUACIÓN DEL PROYECTO

Tal como se ha mencionado, el presente Proyecto de Pastoral está diseñado para que el logro de las metas propuestas se alcance en el periodo de (2, 3 o 4) años a partir del 2021. La evaluación, entonces, se desarrolla procesualmente, de acuerdo al siguiente itinerario:

  • En cada reunión de encargados de pastoral se realizará un seguimiento a la Planificación Anual de cada colegio, a fin de observar la implementación y logros de los objetivos propuestos.
  • En las visitas a terreno de acompañamiento y dirección pastoral se realizará un monitoreo de las acciones ejecutadas de acuerdo a la Planificación Anual-Pastoral de cada colegio, considerando siempre los ejes estratégicos; Familia, Estudiantes y Docentes, Asistentes y Administrativos.
  • Los equipos de pastoral de cada colegio evaluarán anualmente el logro de las metas específicas propuestas para cada año, revisar y reflexionar sobre los indicadores definidos en su planificación anual y ser entregados al Coordinador de la Pastoral de la Institución.
  • Al cumplirse el primer año de ejecución del Nuevo Proyecto, el Coordinador de la Pastoral realizará una revisión del avance logrado durante el tiempo transcurrido a fin de fortalecer aquellos aspectos que se consideren mejorar.
  • Finalmente, al cumplir el período de duración del Proyecto, se evaluará el logro del Plan Pastoral. A partir de ello se realizarán las correspondientes mejoras a la propuesta de los años siguientes.

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